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JRS Retiro online: Día 1 – Un fuerte fundamento: Ser libres para amar
lunes, noviembre 01, 2010


"El amor incondicional de Dios es la fuente y el fundamento permanente de nuestras vidas."

Cuando empieces tu oración de hoy, recuerda que estás ante la presencia de Dios sagrado. Ten presente que Dios te está viendo en todo momento, y de que la ternura y el poder con que te mira. Pídele a Dios aquello que quieras a través de plegaria.

Pídele hoy a Dios que te ayude a rendirte ante el Misterio que te rodea, confiando en que el universo está en las buenas manos de Dios. Pídele que aumente tu fe en el amor radical y en la bondad de Dios, que pueden vencer todos tus temores y poner en orden tus deseos.



Reflections for Prayer
Washington DC, 1 de noviembre de 2010 – En su poema “God’s Grandeur” [el Esplendor de Dios], Gerard Manley Hopkins, el poeta jesuita del siglo XIX, escribía sobre cómo, a pesar de los esfuerzos de la humanidad por ocultar y malograr la presencia divina en nuestro mundo, “allí vive en lo profundo de las cosas la pureza.” La chispa de la imagen de Dios sobrevive incluso a la más profunda oscuridad. La Carta Jesuita para los Refugiados lo corrobora cuando establece que “acompañando a los refugiados afirmamos que Dios está presente en la historia de la humanidad, incluso en sus episodios más trágicos.”

San Ignacio se dio cuenta de que la gracia fundamental de nuestras vidas como cristianos es la presencia y el amor incondicional de Dios manifestado en Jesús e imbuido en nuestros corazones a través del poder del Espíritu Santo. Esta es la razón por la que, al comienzo de sus Ejercicios Espirituales, nos invita a un encuentro de amor personal profundo con este Dios que toca nuestros corazones.

  • Dios nos está creando continuamente.
  • No podemos declararnos independientes de Dios.
  • Dios, al crearnos, sostiene nuestra existencia en todo momento.
  • Estamos siempre en relación con Dios Creador, fuente de nuestras vidas.

Esta experiencia profunda del amor de Dios ha permeado en las vidas de muchos de los hombres y mujeres que trabajaron en el Servicio Jesuita a Refugiados desde sus inicios hace treinta años. El P. Gary Smith, un jesuita estadounidense que trabajó para el JRS durante seis años con refugiados sudaneses en el norte de Uganda, describió la experiencia de haber sido vencido por el amor de Dios en su diario espiritual, Llegaron cantando: Encontrar a Dios con los Refugiados:

“A veces me quedo asombrado por lo que me ha ocurrido: qué extraño y misterioso fue que yo estuviera allí, compartiendo la vida con esa gente maravillosa, en un mundo que, apenas unos años antes, habría imaginado. (¿Podía siquiera haberlo supuesto?). Soy consciente del hecho de que yo – quien una vez vivió una vida totalmente ajena a Dios, a la fe y a la iglesia — estuviera deambulando por los caminos del norte de Uganda gracias a que, de una u otra forma, Dios, en su benevolencia, conquistó mi corazón, y yo elegí hablar de ese amor con mi vida. Soy como un barco que navega atrapado por un viento fuerte que sopla desde una dirección desconocida, una corriente cuyo poder ignoré hasta aquel momento, y que me hizo virar con dignidad y tomar esa nueva ruta. Han pasado los años y esto sigue siendo un misterio para mi. ¿De qué tipo de amor estoy hablando? No lo sé; no puedo expresarlo pero sólo puedo caminar hacia él.”

¿Puede recordar y reflexionar sobre una experiencia del amor de Dios en su vida? ¿Cómo vive la presencia de Dios en su vida?

Dírigete a Dios como a un amigo al que habla un amigo.

Háblale a Dios sobre tu respuesta, sobre tus necesidades y sobre tus deseos más profundos.

Termina tu oración con el Padrenuestro, la plegaria que Jesús nos enseñó.



Suggested Reading for Prayer
Principio y Fundamento

Adaptado del texto de San Ignacio por John Reilly SJ

Como cristianos creemos que venimos de un Dios que nos ama, que nos creó libres a cada uno para buscar y encontrar la vida de Dios para siempre, como una humanidad, un planeta y un universo.
Como cristianos creemos que Dios creó todas las otras cosas en las que podemos descubrir Su presencia y Su acción y comenzar ahora a compartir la propia vida de Dios, aprendiendo a amarnos los unos a los otros y a cuidar de todas las otras criaturas que tan maravillosamente comparten, sostienen y apoyan nuestras vidas.
Por ello nos encontramos con la libertad de optar por lo que ayuda a compartir nuestras vidas con los demás, no por lo que nos lo impide.

Para alcanzar esta libertad necesitamos en todo momento, en el que todo queda a nuestra elección, mantenernos abiertos y dispuestos a todo, sea en la riqueza o en la pobreza, en la fama o en la desgracia, en la salud o en la enfermedad, en una vida larga o una corta, y en todas las demás cosas.

Y así queremos que Dios nos dé la libertad espiritual, que es profundamente interior, y también mostrar nuestro agradecimiento a Dios por Su amor manifiesto al crearnos; así como la libertad que nos brinda la posibilidad de desear y elegir todo aquello que nos ayude mejor a compartir la vida que Dios ha creado para nosotros.