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JRS Retiro online: Día 10 – ¡Imagina la Encarnación aquí!
miércoles, noviembre 10, 2010


“Nuestro pecado no se encuentra normalmente en lo que hicimos, ni en lo que no pudimos evitar ni en aquello que preferimos no hacer. Nuestro pecado se encuentra a menudo donde nos sentimos más cómodos, donde no sentimos la necesidad de que algo nos importe, donde, como el fariseo, nos acomodamos en la autocomplacencia. Es en este punto de la autosatisfacción, donde como el fariseo o el rico, solemos no molestarnos en amar.”
Cuando empieces tu oración de hoy, recuerda que estás ante la presencia de Dios sagrado. Ten presente que Dios te está viendo en todo momento, y de que la ternura y el poder con que te mira. Pídele a Dios aquello que quieras a través de plegaria.

Pídele hoy a Dios que te ayude a rendirte ante el Misterio que te rodea, confiando en que el universo está en las buenas manos de Dios. Pídele que aumente tu fe en el amor radical y en la bondad de Dios, que pueden vencer todos tus temores y poner en orden tus deseos.



Reflections for Prayer
Kigali, 10 de noviembre de 2010 – Un domingo por la tarde un compañero jesuita y yo fuimos a la playa a ver qué había. Estábamos trabajando en un asentamiento ilegal llamado Navotas, en Filipinas, donde un millón de inmigrantes se agolpaban en chozas improvisadas junto al mar. Las condiciones eran muy precarias. Para tener luz y, entre otras cosas, conectar sus congeladores, se conectaban ilegalmente a los postes de suministro eléctrico. Para pescar y poder vender algo en el mercado, lanzaban cartuchos de dinamita que destruían los arrecifes de coral.

Cuando llegamos a la playa el primer impacto desagradable fue el hedor a excrementos humanos esparcidos sobre la arena: ¡la playa era el retrete! Luego vimos a unos niños jugando en las aguas contaminadas de la bahía: bolsas de plástico, restos de petróleo, basuras. Y como colofón,  la imagen de personas que vivían en las tumbas abiertas del cementerio de la costa. Aquel lugar me asqueaba totalmente. Mi compañero me mostró a una de las familias ocupantes cocinando. La “Sagrada Familia” dijo con una sonrisa. “Imagina la Encarnación aquí”. Reaccioné inmediatamente: “¡En absoluto! Jesús no habría tolerado vivir aquí jamás. Además, ni siquiera habría llegado a los ocho años.”

Y fue entonces cuando mi compañero me lo hizo ver con claridad: Aquí es donde Dios exactamente quiso enviar a Su Hijo. No donde hay mucho espacio, donde la educación y la salud garantizarían su futuro, sino donde el crimen, la falta de higiene y oportunidades le pondrían en peligro. “Si, si. Aquí es donde Dios quisiera estar. Es aquí adonde enviaría a su hijo. Aquí es donde Él jugaría, y estos son los niños que serían sus amigos.”

Este ejercicio es sobre Dios y sobre quién es Dios. Dios es para todos y Jesús vino por todos nosotros, incluso para aquellos a quienes les cuesta aceptarlo como consecuencia de su pobreza o su catadura moral. En este episodio me vi atrapado por mis prejuicios. Un amigo me recordó que Dios vela por nosotros y Su deseo de estar entre nosotros, incluso entre los realmente pobres. Confío que esta historia aliente a los participantes del retiro a liberarse de prejuicios sobre quién es y a quién ama Dios.

El ojo de Dios es muy distinto al ojo humano. Dios lo ve todo y ama a todos. En la Encarnación y en Dios Jesús nos lo demuestra. A Dios le importa amar y Dios quiere estar entre la gente que tiene menos comodidades. ¿Podemos entenderlo?

Gerard J Clarke SJ
Director Nacional
JRS Ruanda

Dírigete a Dios como a un amigo al que habla un amigo.

Háblale a Dios sobre tu respuesta, sobre tus necesidades y sobre tus deseos más profundos.

Termina tu oración con el Padrenuestro, la plegaria que Jesús nos enseñó.


Suggested Reading for Prayer
Filipenses 2:5-7

El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente; al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante.  a los hombres y presentándose con aspecto humano.