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JRS Retiro online: Día 18 – El Dios oculto
jueves, noviembre 18, 2010


...en la vida diaria son los hechos sencillos y las cosas naturales lo que oculta a Dios y nos lo revela poco a poco utilizando la mente.
Cuando empieces tu oración de hoy, recuerda que estás ante la presencia de Dios sagrado. Ten presente que Dios te está viendo en todo momento, y de que la ternura y el poder con que te mira. Pídele a Dios aquello que quieras a través de plegaria.

Pídele hoy a Dios que te ayude a rendirte ante el Misterio que te rodea, confiando en que el universo está en las buenas manos de Dios. Pídele que aumente tu fe en el amor radical y en la bondad de Dios, que pueden vencer todos tus temores y poner en orden tus deseos.



Reflections for Prayer
Lilongüe, 18 de noviembre de 2010 – A principios de 2006, mi provincial jesuita me envió a trabajar con los refugiados como director de un proyecto del JRS en Malawi. Tras mis primeros meses, algunos refugiados del campamento me pidieron si, como jesuita, les podía acompañar espiritualmente. Rápidamente les dije que si.

Un par de semanas después, estábamos preparando las celebraciones de Semana Santa y los refugiados me pidieron que me quedara con ellos en el campamento ya que querían celebrar algunos servicios por la noche. Acepté y viví en el campamento toda la Semana Santa. Durante esta corta estancia, empecé a sentirme estrechamente ligado a la comunidad de los refugiados, que habían soportado profundas dificultades. Durante aquella Semana Santa les pude ver como una comunidad refugiada que había construido con su propia vida la historia de la pasión y muerte de Cristo.

Durante aquellos pocos días que viví tan cerca de los refugiados, compartí un profundo pesar y no tenía ni idea de qué palabras de esperanza y consuelo podía ofrecer a esas pobres almas. Dios también se escondía de mi pues ¿Cómo se podía exponer a un ser humano a tanto sufrimiento y permanecer inmóvil? ¿Cómo podía yo predicar a aquella gente que sufría, que Dios estaba cerca de ellos cuando el mundo se presentaba tan oscuro? De una u otra manera, en medio de aquella experiencia de oscuridad, sentí sobre mí la luz de la fe. Subí al púlpito y durante tres días proclamé el sufrimiento del Hijo de Dios, cuya divinidad oculta se estaba revelando incluso en la oscuridad de aquel campamento. Nuestro Dios oculto seguía iluminando la resurrección de Su Hijo dando esperanzas a esta comunidad refugiada.

Mucho después, uno de los líderes de la comunidad cristiana refugiada, Simon Buloze, ahora reasentado en Australia, compartía su propia experiencia conmigo:

“En el campamento de refugiados de Luwani I, viví situaciones que me sumieron en la más profunda desesperación y angustia. Era un campamento prácticamente inhabitable con un clima muy caluroso nada favorable para que lo habitaran seres humanos. Tuve experiencias de soledad y de otras muchas formas de degradación de la vida humana. ‘¿Por qué Dios permite qué sufra tanto si Él me ama?’ Tras un largo período de preguntas, caí en la respuesta: en mi sufrimiento descubrí la grandeza del amor de Dios hacia mi a través de los ‘muchos peligros, de los trabajos duros, y de las trampas.’ Reconocí la presencia de Dios especialmente a través del amor, la compasión y la ayuda que recibí de otros seres humanos.”

Para Simon, por lo tanto, sumido en un gran sufrimiento, Dios estaba oculto y, sin embargo, como él recuerda de su experiencia pudo ver la gracia de Dios presente en su vida y reconocer al Señor crucificado y proclamar que el Crucificado es ciertamente el Hijo de Dios. Una vez Simon escribió: “La encarnación es para mi la prueba de que Dios esta conmigo porqué he sentido la presencia de Dios en innumerables seres humanos que han marcado la diferencia en mi vida, especialmente en los momentos en que dudaba de Dios. Durante cada paso de mi viaje como refugiado, encontré consuelo, especialmente espiritual, que me fortaleció ante las vicisitudes de la vida como refugiado.”

¿Dónde y cuándo en su vida ha sentido la ausencia de Dios? Pida que la luz del Cristo resucitado le muestre el Dios oculto en la oscuridad de su propia experiencia.

Charles Chilufya SJ
Ex director de proyecto del JRS Malawi

Dírigete a Dios como a un amigo al que habla un amigo.

Háblale a Dios sobre tu respuesta, sobre tus necesidades y sobre tus deseos más profundos.

Termina tu oración con el Padrenuestro, la plegaria que Jesús nos enseñó.



Suggested Reading for Prayer
Salmo 22:1-5, 24-25

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos? Te invoco de día, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso; y sin embargo, tú eres el Santo, que reinas entre las alabanzas de Israel. En ti confiaron nuestros padres: confiaron, y tú los libraste. Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel. Porque él no ha mirado con desdén ni ha despreciado la miseria del pobre: no le ocultó su rostro y lo escuchó cuando pidió auxilio.